Índice
Recibe nuestra newsletter
Estudiar en Miami representa una oportunidad académica y cultural que muchos jóvenes de todo el mundo desean. Sin embargo, antes de elegir este destino, es importante entender cómo funciona la sanidad en Estados Unidos, sobre todo si proceden de un país con cobertura pública universal. Aquí la atención médica se apoya casi por completo en seguros privados, y no contar con uno puede involucrar facturas elevadas incluso por consultas sencillas.
El sistema sanitario estadounidense se distingue por su calidad técnica y por la rapidez con la que se gestionan muchas especialidades, pero ese nivel de atención tiene un coste alto. Los estudiantes internacionales que llegan a Miami suelen quedar sorprendidos por la diferencia entre tener y no tener seguro. Una visita a urgencias sin cobertura puede superar fácilmente los mil dólares. Por eso, el primer paso antes del viaje consiste en conocer las normas del visado y las exigencias del centro educativo, pues muchas universidades obligan a contratar un plan médico concreto.
Un sistema con particularidades
En Miami la mayoría de los hospitales y clínicas son privados, aunque existen centros públicos que atienden emergencias sin mirar el tipo de seguro. Aun así, la factura llega después, por lo que la previsión se vuelve esencial.
En Estados Unidos, a diferencia de países como España, no hay una cobertura nacional gratuita. Cada persona se responsabiliza de sus gastos sanitarios mediante aseguradoras. Algunas instituciones, como la Universidad de Miami o Florida International University, incluyen un seguro de salud dentro de la matrícula, mientras que otras ofrecen la posibilidad de contratarlo a través de empresas asociadas. Existen pólizas que cubren exclusivamente médicos que pertenecen a una red determinada, por lo que es muy aconsejable revisarlas.
El proceso de atención también difiere. En lugar de acudir directamente al especialista, los pacientes suelen visitar primero a un médico de cabecera designado por su seguro, quien autoriza las derivaciones. Este sistema, conocido como “Primary Care Physician model”, busca coordinar tratamientos, aunque a veces retrasa el acceso a determinadas pruebas si no se gestiona con tiempo.
El seguro médico: requisito y salvavidas
Para tramitar el visado F‑1, resultado habitual de las admisiones universitarias, se recomienda, y con frecuencia se exige, disponer de un seguro médico adecuado. No basta con un seguro de viaje básico; las pólizas destinadas a estudiantes contemplan coberturas más amplias, como hospitalización, atención psiquiátrica, maternidad o medicamentos recetados.
Los precios varían según duración del curso, nivel de protección y compañía. Algunas ofrecen tarifas mensuales que rondan los 100 €–150 € y cubren atenciones esenciales, aunque los planes más completos pueden costar el doble. Conviene comparar, leer la letra pequeña y comprobar si la póliza reembolsa gastos o si paga directamente a los centros médicos.
Muchas universidades estadounidenses cooperan con aseguradoras específicas. Elegir la opción institucional simplifica los trámites, ya que los servicios estudiantiles facilitan contacto con clínicas cercanas y asistencia en caso de accidente. Sin embargo, quien prefiera comparar por su cuenta puede recurrir a plataformas internacionales que venden seguros para estudiantes extranjeros en Estados Unidos. Lo importante es contar con una cobertura mínima de emergencia, hospitalización y repatriación.
Dónde acudir en caso de urgencia o para revisiones
Miami dispone de hospitales con excelente reputación, algunos orientados a atender a pacientes internacionales. El Jackson Memorial Hospital, vinculado a la Universidad de Miami, figura entre los más grandes del país. También destacan Baptist Health o Mount Sinai Medical Center, conocidos por su atención multilingüe y servicios adaptados a visitantes.
Para visitas rutinarias, vacunación o chequeos, muchos estudiantes optan por clínicas universitarias o centros comunitarios, que ofrecen precios más bajos. Es habitual que el campus disponga de un “Student Health Center” gestionado por personal médico cualificado. Allí se pueden resolver cuestiones menores o solicitar derivaciones a especialistas externos.
Ante una emergencia grave, el número a marcar sigue siendo el 911. Las ambulancias en Estados Unidos funcionan con tarifas privadas y pueden facturar aparte del servicio hospitalario; un detalle que refuerza la importancia de disponer de seguro. Si se requiere atención urgente pero no vital, existen los denominados “urgent care centers”, abiertos a diario y sin necesidad de cita. Además, puede resultar útil guardar otros teléfonos de asistencia; en esta guía sobre números de emergencia en Estados Unidos encontrarás un listado con contactos que conviene tener siempre a mano.
Mantener la salud durante la estancia
Más allá del seguro y de los hospitales, Miami ofrece un clima cálido y húmedo, favorable para la actividad al aire libre, pero también propicio para golpes de calor o deshidratación. Conviene hidratarse bien y protegerse del sol, sobre todo durante los primeros meses de adaptación.
El ritmo académico y el cambio cultural pueden generar estrés o episodios de ansiedad. Las universidades suelen contar con servicios psicológicos gratuitos o a bajo coste. Una buena práctica es acudir a esas unidades antes de que los síntomas se agraven. También existen programas locales que promueven el bienestar entre jóvenes universitarios mediante talleres de relajación o asesoría nutricional.
Preparar el viaje con visión práctica
Instalarse en otro país exige más que reservar el vuelo o elegir alojamiento. El seguro médico constituye una pieza fundamental del proceso. Antes de llegar a Miami, conviene conservar copias digitales de la póliza y de la tarjeta sanitaria del plan contratado. También es prudente anotar los teléfonos de emergencia y las direcciones de los centros médicos más cercanos al campus.
Si se llega con medicación regular deberán llevar las recetas traducidas al inglés, así como la denominación genérica del medicamento, ya que las marcas pueden diferir. En caso de necesitar una nueva prescripción, el médico del campus la gestionará con una farmacia autorizada.
En este proceso de adaptación, Abroad by Lodgerin puede desempeñar un papel valioso, ya que cuenta con una red de partners internacionales que colaboran con universidades para acompañar a sus estudiantes en trámites esenciales, entre ellos la gestión del seguro, la búsqueda de alojamiento y la orientación durante la experiencia en el extranjero. Con un seguro adecuado, información clara y hábitos saludables, los estudiantes internacionales pueden vivir su etapa estadounidense con más seguridad y bienestar.









