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Italia atrae miles de estudiantes internacionales gracias a sus universidades prestigiosas y su enorme patrimonio cultural. Milán y Roma son dos polos destacados dentro de ese panorama educativo. La primera destaca por su dinamismo económico; la segunda, por su peso histórico. Ambas ciudades ofrecen experiencias formativas de calidad, aunque con enfoques distintos. La elección, por tanto, depende de intereses personales y objetivos profesionales. Además, el estudiante también debe considerar factores como coste, ambiente y oportunidades futuras.
Dos capitales con estilos distintos
Milán es la capital económica del norte italiano. Aberga cerca de 140.000 estudiantes universitarios, muchos de ellos extranjeros atraídos por programas en inglés y su conexión con industrias globales. La ciudad transmite eficiencia moderna, con rascacielos y avenidas anchas.
Roma, por su parte, reúne unos 200.000 alumnos en sus centros educativos. Aquí la historia monumental está por todas partes: tienes clases al lado del Coliseo y bibliotecas con siglos de historia. La capital es ideal los estudiantes que buscan una inmersión en su experiencia académica.
Ambas ciudades cuentan con buena reputación internacional. Milán ocupa posiciones altas en rankings de negocios e ingeniería, y por su parte, Roma sobresale en humanidades y derecho.
Oferta académica y universidades principales
Milán sobresale en campos técnicos y empresariales. El Politecnico di Milano lidera en arquitectura, diseño industrial e ingenierías, con campus bien equipados y fuerte orientación práctica. La Universidad Bocconi domina el ámbito económico, con másteres reconocidos en finanzas y management que atraen a ejecutivos jóvenes de todo el mundo. Estos centros priorizan la empleabilidad y mantienen alianzas con compañías multinacionales.
Roma apuesta por disciplinas clásicas y sociales. La Sapienza, una de las universidades más antiguas de Europa, destaca en medicina, arqueología y filosofía, con facultades distribuidas por el centro histórico. LUISS ofrece formación en ciencias políticas y derecho, con énfasis en relaciones internacionales. Los programas aquí fomentan el análisis profundo y el contacto con instituciones públicas romanas.
La diferencia está en el enfoque. Mientras Milán prepara para mercados laborales competitivos, Roma nutre vocaciones académicas o diplomáticas.
Coste de vida realista
El dinero pesa en la decisión. Milán presenta alquileres medios de 700-900 euros mensuales para una habitación individual cerca del campus. Comer fuera cuesta unos 12-15 euros por menú; el abono transporte anual ronda los 400 euros. Las matrículas universitarias oscilan entre 3.000 y 5.000 euros al año en instituciones privadas como Bocconi.
Roma resulta algo más económica. Una habitación similar sale por 500-700 euros, con comidas diarias a 10-12 euros. El pase de transporte urbano-anual vale 250 euros. Las tasas en Sapienza o LUISS parten de 1.000 euros, aunque becas públicas facilitan el acceso. Ambas ciudades exigen presupuestos de 1.000-1.400 euros mensuales para vivir holgadamente, sin embargo, Roma permite estiramientos mayores.
Transporte y conectividad diaria
Milán cuenta con un metro eficiente de cuatro líneas que une campuses con el centro en 20-30 minutos. Bicicletas compartidas y tranvías complementan la red. El aeropuerto de Malpensa conecta con Europa en vuelos low-cost frecuentes. Roma depende más de buses y tranvía, con metro limitado a dos líneas principales. Los trayectos al campus pueden alargarse por tráfico, aunque el tamaño reducido de la ciudad acorta distancias. Fiumicino ofrece vuelos directos a Madrid o Barcelona.
Ambiente estudiantil y vida nocturna
Milán vibra con eventos profesionales y ferias de diseño que atraen a jóvenes ambiciosos, mientras que bares modernos en Navigli animan las noches y festivales universitarios llenan los fines de semana. Además, la población internacional alcanza el 15% de los estudiantes. Por otro lado, Roma enamora con su oferta gratuita, como ópera en el Teatro dell'Opera o paseos por plazas históricas, y concentra la vida nocturna en Trastevere con locales tradicionales. Aquí el 20% de alumnos procede de otros países.
Perspectivas laborales tras graduarse
Milán abre puertas en moda, finanzas y tecnología. Empresas como Armani o Goldman Sachs contratan graduados del Politecnico y Bocconi. El desempleo juvenil ronda el 20%, pero existen muchas prácticas convertidas en contratos. Roma conecta con sector público y ONGs. El Vaticano, la UE y ministerios contratan perfiles de Sapienza. Aquí el paro juvenil supera el 25%, aunque las redes diplomáticas suelen ayudan a los estudiantes que buscan movilidad internacional.
Elegir según tu perfil
El perfil académico marca la preferencia principal: ingenierías y negocios dirigen hacia Milán por su pulso industrial vibrante, mientras que humanidades y derecho florecen en Roma gracias a su profunda herencia cultural. En la capital, los gastos cotidianos pueden ser más manejables, mientras que, en el norte, hay más oportunidades de networking. En última instancia, la decisión final depende de si uno persigue una aceleración profesional intensa o un enriquecimiento personal más profundo y reflexivo. Así, estas ciudades son extremos complementarios dentro del sistema educativo italiano; ambas forman profesionales sólidos, pero la elección define tanto la experiencia vital como la trayectoria académica. Si te interesa saber más sobre los retos culturales de estudiar en Roma y cómo manejarlos, consulta esta guía.









